miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cam Gigandet en Easy A: Nueva crítica e imágenes del BTS


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Easy A propugna las bondades de adquirir mala reputación en un medio estudiantil inventado por el director Will Gluck. Ojalá que este Ojai High School californiano exista sólo en la calenturienta imaginación de este afiebrado sainete.
Olive Prenderghast (Emma Stone) es como la Dolores de la copla: amiga de hacer favores. Brandon (Dan Byrd), su condiscípulo gay, le pide escenificar sexo sadomasoquista en una fiesta donde los invitados escuchan palmadas y gemidos más allá de puertas cerradas. El chisme corre como candela y otros muchachos de escasa popularidad le pagan a Olive para propagar rumores de inexistentes contactos cameros.
Olive estudia en clases The Scarlett Letter de Hawthorne y –aunque la acusan de todo menos de adulterio– se cose la pecaminosa “A” en la blusa para, de paso, darle título a la película. La autocalumniada es secretamente virgen y el falso embrollo licencioso le da al guión licencia de vender relajo con orden.
Emma Stone asume modales de pícara puritana y con frecuencia saca de donde no hay, con ayuda de un reparto muy por encima de las circunstancias. Patricia Clarkson y Stanley Tucci son los padres que reviven su pasado hippie. Malcolm McDowell ruge como el prepotente preceptor. Thomas Haden Church es el cornudo maestro, víctima de Lisa Kudrow, la única verídica adúltera en el único episodio un poquito pasado de la pudibunda raya.
Easy A lanza maliciosos dardos hacia la pésima versión de Scarlett Letter que Demi Moore perpetró hace tiempo. Y también se atreve con descarada parodia de Huckleberry Finn sin permiso de Mark Twain. Las llamadas teenage movies no se destacan por alto cociente de inteligencia, pero ésta es mucho más lista de lo usual cuando aconseja a la Olive de Emma Stone: “Piensa mal y acertarás”. •

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